Alex Cuchilla

Su trabajo se fundamenta en el conocimiento de valores formales entre los que hay que destacar el diálogo especial con el dibujo y el manejo del retrato como condicionado de identidad. Este último, se percibe a simple vista, es el eje desde el cual amarro a mis  sujetos y el mejor pretexto para demostrar  habilidad con la línea y la aplicación del color, complemento indispensable en la presentación final de mis composiciones.

Su propuesta Plástica  trata de agitar nuestra conciencia con una técnica realista  y sencilla,  en ocasiones rozando a los  formalistas , Realistas y por otro a los surrealistas, mezclando la candidez y la espontaneidad de los infantes frente al agotamiento moral del ser humano,  hendido  en una urbe corrupta y rutinaria, pero en contrapunto también  esos jóvenes e infantes  trascienden en esos mundos alternos de sueños viajes y cambios  hacia el interior  de nuestra conciencia.

Los paisajes urbanos son el reflejo del desconcierto humano, de la desidia y la corrupción física y moral a la que estamos sometidos diariamente.  Los niños y jóvenes simbolizan el ímpetu entusiasta y sincero  fortalecido bajo nuestro entorno social.  Son las fragmentaciones de esperanzas que se esconden detrás de las sonrisas y los gestos francos de mis personajes.

Este artista pertenece a ese grupo de creadores cuya misión conquistadora les llevó a ser embajadores del arte de su país en toda el área centroamericana. Su obra es reflejo del desarrollo y los aportes de las artes visuales de El Salvador a otras sociedades y reproduce el momento en que les ha tocado producir.

La niñez es un tema recurrente en su trabajo de los últimos años. La inocencia despreocupada de los infantes en relación con fauna de distinta índole, interactuando en paisajes regionales, cargan de una especial nostalgia las visiones del autor.

¿Cómo abrazar a todo un pueblo? Cuchilla es pájaro que sobrevuela la condición humana, su mirada perfila aquello que es más puro y completo: la niñez. La infancia es principio y fin, en ella recibimos la conciencia y a ella regresamos en la vejez. Gozosa fuerza de vida que desarma a la violencia (las bombas), que vivifica la espiritualidad (la religión), que da continuidad al pasado (la arquitectura). En las manos del artista, El Salvador se vuelve el mundo.

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Festival Internacional Da Vinci 2020